Fuerza y suavidad: Una cuestión de poderes

 


El poder como concepto hace referencia a la capacidad que posee algo o alguien para hacer otra cosa posible, sin embargo, para  ámbitos políticos y sociales se define así también a facultades que se le confieren u otorgan a ciertos individuos o grupos de personas para la toma de decisiones, dirección y  ejercicio de autoridad, es decir, hacer que las cosas se lleven a cabo o se instauren de manera adecuada según sea el caso.

En este sentido, aunque existen varios tipos de poder, en términos de asuntos internacionales tomaremos en consideración dos clases de poder específicas, el poder duro o hard power y el poder suave o soft power, mismos que son frecuentemente utilizados por los Estados para demostrar su influencia, capacidad de persuasión o injerencia con respecto sus homólogos en el escenario mundial.

Con base en lo anterior, el poder duro se encuentra cimentado en medidas más salvajes, que conllevan prácticas represivas, ofensivas y agresivas, regularmente aplicadas con ayuda del ejército y normalmente orientadas a consecuencias desde luego más violentas como lo son enfrentamientos, fuegos cruzados o en su máxima expresión, las guerras.

Asimismo, el poder blando es aquel que mediante técnicas no agresivas o violentas alcanzan la destreza suficiente para inclinar la balanza  a su favor logrando  la mayoría de las ocasiones, convencer a las distintas sociedades para actuar de cierta forma o mostrar apoyo con respecto a determinadas causas, posturas entre otras cuestiones.

En este caso cabe decir que, los aspectos culturales son los comúnmente empleados, por citar algunos ejemplos podemos mencionar de manera general el mundial de fútbol, los juegos olímpicos e incluso los certámenes de belleza,  y/o de forma particular, las películas, personajes, música, libros, exposiciones, avances tecnológicos, etcétera.

Algo que vale la pena resaltar, es que si echamos un mirada al pasado observamos cómo es que la dinámica de confrontación entre países ha evolucionado, puesto que, antes la precisión militar-armamentística era el símbolo más grande de poder y control, cuestión que no podría estar más lejos de la realidad debido a la cantidad de terreno que hoy en día ocupa el poder sutil y la importancia que ha adquirido para la comunidad internacional.

Tanto es el impacto, que actualmente todos los Estados luchan y se esfuerzan por incrementar sus índices de softpower constantemente, prueba de ello es el índice softpower 30  cuyo objetivo es evaluar el nivel de poder suave que de acuerdo con 6 categorías principales: Gobierno, Cultura, Educación, Iniciativa,  Innovación digital y Compromiso cada nación logra desarrollar año con año.

Según el ranking anual, para este 2024 los líderes que ahora se encuentran en la cima son puntualmente Reino Unido, China y Estados Unidos seguidos por Alemania, Japón y Francia, considerados dentro del top 10, mientras que hablando de América Latina, son Brasil, Argentina y México quienes encabezan la lista.

Como bien se pudo evidenciar en este artículo, el poder puede adoptar diversas formas e implicaciones entre los miembros de la comunidad internacional, tal y como sucede con los seres humanos, todos tienen habilidades diferentes, para algunos la fortaleza consiste en ocupar el poder duro, en cambio, para otros resulta más fructífero hacer uso del poder blando, ambas herramientas válidas y útiles para defender su lugar y proyección dentro del escenario internacional.

 


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