Los Juegos Olímpicos: Más allá del deporte
A propósito de su reciente
conclusión, me parece relevante e interesante traer a mesa de análisis a los
Juegos Olímpicos, ya que me parece han marcado la historia de maneras
impresionantes, mismas acerca de las que vale la pena reflexionar.
En este sentido, a lo largo
de este artículo observaremos con más detenimiento qué tiene de especial este
evento y la razón detrás del “hito histórico” que significaron en particular
los últimos juegos realizados hace apenas unos días.
Los Juegos Olímpicos son
el mayor evento deportivo internacional, mismo en el que compiten
aproximadamente 200 atletas representantes de cada uno de los países existentes
a lo largo de varios días en un espectáculo multidisciplinario organizado cada
cuatro años y cuya diferente sede es elegida por votación a través del Comité
Olímpico Internacional, institución oficial creada para su gestión.
Aunque se considera un evento apolítico, pues
su esencia es meramente deportiva, podemos notar que con el paso del tiempo
esta justa internacional se ha convertido en el escenario perfecto para reflejar
las diferentes coyunturas presentes entre los países y sus relaciones tanto a nivel
interno como externo; mismas que contribuyen a la percepción del mundo en términos
diplomáticos, políticos, socioculturales e incluso económicos.
El impacto que tienen los
juegos olímpicos como magno evento es exponencial en la medida en que puede
considerarse como un arma de dos filos para todos los países y quienes
participan en ellos ya que, así como puede empoderarlos, posicionarlos e impulsarlos
puede desincentivarlos, consecuencias de las que ya hemos sido testigos en
algunas ocasiones.
Tales son por ejemplo los casos
de México 1968, Múnich 1972 y en tiempos actuales Tokio 2020 y París 2024.
Estos 4 torneos fueron
muestra del potencial tanto negativo como positivo que pueden tener los juegos
olímpicos que, aunque parecieran ser un tema simple y aislado guardan una conexión
quizá imperceptible pero fuerte para con la complejidad de los asuntos
globales, a su vez un ejemplo claro del movimiento de las relaciones
internacionales en general.
México 68 acaparando la atención mundial llevándose a cabo en medio de un caso mediático, luchando a cuestas con la sombra de lo ocurrido aquel 2 de octubre en la plaza de las 3 culturas y del mismo modo, Múnich 72 rompiendo con la conocida Tregua Olímpica, (periodo de paz entre las naciones en función de aliviar las tensiones y establecer un alto al fuego para evitar los enfrentamientos y fricciones durante la competición) con una masacre a la delegación israelí teniendo lugar dentro del mismo concurso.
Por otro lado, Tokio 2020
pasando a la historia como los primeros juegos olímpicos desarrollados durante
una pandemia que además inició en su continente, las sanciones a la delegación rusa
o actualmente París 2024 catapultando a Francia como un país comprometido con
la inclusión, los derechos humanos y la visibilidad de las minorías,
específicamente la participación de la comunidad LGBTIQ+.
Y es entonces que podemos
darnos cuenta cómo los Juegos Olímpicos como exposición deportiva guardan
implicaciones mucho más profundas que las meramente atléticas debido a que se convierten también en espacios
de exhibición para el softpower o hard power que los países y/o demás actores
internacionales tienen la capacidad para ejercer.

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