EL JUEGO HA TERMINADO: El nuevo fin de la historia
EL JUEGO HA TERMINADO – UN NUEVO
FIN DE LA HISTORIA
Nos encontramos en el 2025, un periodo
que implicó una transformación a nivel mundial y en las relaciones
internacionales sin lugar a dudas, conjunto de situaciones que nos indican que
quizá este año está siendo a su vez el último en el que los países jugaron bajo
las mismas reglas desde hace décadas, porque sí, en el mundo, las reglas
también cambian.
Con el fin de este año pareciera
que nos enfrentamos nuevamente a lo que en su momento Francis Fukuyama bautizó
como: “El fin de la historia” concepto con el que se refiere a la conclusión de
la batalla tanto económica como ideológica que representó el triunfo del
régimen liberal capitalista y la derrota del otrora régimen socialista, en el
que la democracia representativa, los derechos humanos, libertades individuales
y economía de mercado se establecieron como hilos ancla.
Si lo analizamos detenidamente,
hoy en día dichos hilos lucen tan desgastados que los cimientos han comenzado a
romperse, circunstancia que nos empuja a un vacío de poder cada vez más grande
y que si no se atiende rápida y eficazmente terminará convirtiendo al concierto
de las naciones en una vorágine fatal.
Desde la perspectiva
internacionalista, la causa de esta problemática halla su explicación dentro de
las teorías de las Relaciones Internacionales que sustentan el orden mundial
actualmente, éste es un enfoque híbrido de las teorías realista, idealista, constructivista
y aunque funcionó relativamente bien, ha propiciado la conservación de las
relaciones verticales entre los países, un sistema que para los tiempos que se
avecinan es cada vez más viejo e inservible.
Las consecuencias de esa
fragilidad estructural ya comienzan a notarse y un claro ejemplo de ello es
Estados Unidos. En México con la crisis
migratoria y los centros de detención, en los territorios palestinos con el
envío de armas y militares, en Ucrania con la dilación ante las negociaciones
para finalizar las guerras.
Un agente que sigue tratando a los demás
países como sus subordinados pisoteando y minimizando su existencia mientras
perpetúa sus lazos de poder empleando desde las estrategias más sutiles hasta
las más duras, desde los discursos amenazantes, las políticas deshumanizadoras
hasta la tibieza de las acciones tomadas. Poco a poco, se van descubriendo
efectivamente las líneas perpendiculares en las que se ha sostenido y con las
que operaban las relaciones entre Estados.
Dentro de los recovecos también
se observa el empoderamiento de potencias regionales que exigen respeto a su
papel y reclaman una participación cada vez mayor en la toma de decisiones buscando
consolidar su presencia y ganando relevancia política, económica, social y/o
cultural; Una especie de poderes medios que han ido surgiendo alrededor del
mundo y extendido sus esferas de influencia, coadyuvando a reorganizar el mundo atravesándolo de pies a
cabeza, empezando en Rusia y finalizando en Argentina.
Dicho comportamiento puede
interpretarse como un giro que busca el efecto contrario, establecer relaciones
cada vez más horizontales y desvanecer las verticales, un proceso que, mediante
la cooperación y reestructuración estratégica, mueva las posiciones del tablero
y dirija las miradas hacia posibles nuevos países protagonistas, creando así un entorno de mayor
igualdad en el ajedrez internacional.
De manera similar a cuando ideas
un proyecto emprendedor, los factores necesarios para terminar la historia y desarrollar
una completamente nueva incluyen una nueva visión o jerarquía del mundo, una o
varias teorías base nuevas como sustento, así como nuevos actores
internacionales y en este sentido, podemos decir que ya los tenemos también.
En primer lugar, identificamos
como teoría base probable el realismo estratégico, en segundo lugar, como nueva
visión o jerarquía global el principio rector es la inclusión y el equilibrio
de poderes, un plano internacional más equivalente y en tercer lugar e igual de
importantes, están los países del sur y oriente del mapamundi como nuevas
fuerzas direccionadoras.
Es así como después de
reflexionar con este artículo, podemos reiterar la urgencia de una reconfiguración
universal en la que los hilos puedan entrelazarse de forma mucho más flexible basada
en la igualdad de importancia entre cada uno de los países y en donde la
balanza pueda inclinarse sin que esos acercamientos o alejamientos signifiquen ventajas, desventajas, alianzas o
traiciones férreas para la comunidad internacional y sus miembros.
Al mismo tiempo antes de
concluir, además de escudriñar la coyuntura, dentro de este escrito se detallan
la serie de puntos clave esenciales desde los que trabajar para diseñar e
implementar el nuevo modelo a seguir que permita el buen funcionamiento del
nuevo sistema global y defina por consiguiente sus reglas en pro del
crecimiento, avance y consolidación de cada nación desde sus nuevas trincheras.
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